Beneficios del ajedrez para los niños

ajedrez para niños en tenerife

¿Sabes cuáles son los beneficios de aprender ajedrez desde niños? Esta actividad estimula el desarrollo de las estructuras cognitivas infantiles de manera divertida, a través del uso de tácticas y estrategias en partidas individuales. Exige, además, gestionar las emociones y decidir bajo presión de una manera prolongada, optando entre la fidelidad al plan previsto o el cambio de enfoque según las circunstancias.

Si tienes hijos, introducirlos en una dinámica ajedrecista acelera y consolida su desarrollo intelectual y emocional. Además, lo mantiene en contacto con valores deportivos y fomenta el respeto, la concentración y el gusto por el pensamiento. Existen, desde luego, grandes ventajas de jugar al ajedrez en la infancia. ¿Le damos juntos un jaque mate al desconocimiento en este campo?

10 beneficios del ajedrez en niños y adolescentes

Hemos creado un decálogo para explicarte que beneficios tiene el ajedrez, enfocado a su práctica durante la etapa infantil y la adolescencia. Consideramos muy valioso incorporar el ajedrez educativo en primaria porque, no hay duda, es una herramienta educativa de desarrollo personal incuestionable.

1. Incrementa el razonamiento matemático y el pensamiento lógico

La necesidad de tomar decisiones tras valorar y pensar las distintas posibilidades existentes genera en los niños un progresivo desarrollo de su capacidad de pensar lógicamente. Cuando juega al ajedrez, tu pequeño entrena su cerebro y se acostumbra a pensar. Por otra parte, un estudio de la universidad alemana de Trier demostró cómo ayuda el ajedrez a los pequeños en el razonamiento matemático. ¿Cómo fue la investigación científica realizada? Se establecieron dos grupos de alumnos: los de la categoría A reemplazaron una hora de clase convencional de matemáticas por el ajedrez; los de la B, continuaron sus clases normalmente: tres horas semanales. Al cabo de cuatro años se comprobó que las notas de los alumnos de la línea A eran superiores a las de los del B.

2. Ayuda a la resolución de problemas y toma de decisiones

Entre los beneficios del ajedrez en la educación figura, también, una mayor capacidad para resolver problemas y decidir a diario. Es lógico imaginar cómo una persona, en este caso un niño, acostumbrada a decidir en un torno lúdico y controlado cuenta con recursos mayores para hacerlo en la realidad. En cada partida, el niño se enfrenta a problemas, exigencias y retos, tanto propios como generados por su oponente. Debe tomar decisiones con responsabilidad, bajo presión e influido por las circunstancias. Es un excelente aprendizaje para la vida.

3. Ayuda a estructurar el pensamiento

Los niños siempre aprenden a través del juego y del ejemplo. Cada partida de ajedrez pone a prueba sus habilidades cognitivas, imprescindibles para sustentar su intercambio entre el mundo exterior y el subjetivo. Las decisiones tomadas en el ajedrez le enseñan en la práctica conceptos como causa-consecuencia, prueba-error y abstración-concreción. Gracias a ello, se estimula y ordena su razonamiento lógico, establece categorías y subcategorías de referencia, y automatiza mecanismos que agilizan, desde la experiencia, la rapidez y la eficacia de cada reflexión. Tu hijo, en consecuencia, va adquiriendo un mayor dominio de sus procesos de razonamiento.

4. Fomenta la concentración

Los jugadores de ajedrez necesitan aislarse de los factores externos y aprenden mecanismos de concentración que, luego, son capaces de aplicar a su existencia. No te resultará extraño ver a tu hijo abstraído en sus decisiones mientras juega al ajedrez, pese a las interferencias y los sonidos ambientales. Esta cualidad para concentrarse le resultará esencial en sus estudios y lo hará más resolutivo.

5. Desarrolla la imaginación y la creatividad

Son dos cualidades habituales en los niños que, al jugar al ajedrez, se canalizan hacia ciertos objetivos con un fin estratégico: ganar la partida. Este juego exige conocer ciertos parámetros y, también, desestabilizar y sorprender al otro jugador con soluciones e ideas innovadoras. Estas cualidades, además, sirven para anticiparse a lo que el rival está pensando.

6. Mejora las habilidades sociales y emocionales

El ajedrez es una actividad integradora: ni siquiera es necesario compartir el mismo idioma para disputar una partida. Es ajeno a la edad, la procedencia, la raza, el sexo o la comunidad lingüística. En ese mundo lúdico y reflexivo que propone, el valor individual de cada jugador, sus cualidades, son lo realmente trascendente para la partida. Por ello, fomenta una socialización positiva y fomenta vínculos emocionales de simpatía, amistad, admiración y compañerismo. ¡Es una excelente experiencia para nuestros pequeños!

7. Enseña a prever y planificar

El ajedrecista debe tratar de anticiparse a las decisiones del otro jugador, al tiempo que desarrolla y aplica un plan de juego propio. Por lo tanto, tu hijo se acostumbra a actuar de esta manera y aprende, con los resultados obtenidos, que la previsión y la planificación son el mejor camino para tomar decisiones acertadas.

8. Fomenta la empatía

En la línea del beneficio anterior, tu pequeño se pone en la piel del otro jugador durante toda la partida. Y, para ello, se responde a preguntas como «¿qué movimiento hará ahora?», «cómo se está sintiendo?» o «¿qué ha hecho en otros casos parecidos?». Es, desde luego, una magnífica aplicación práctica de los recursos de la empatía.

9. Ayuda al pensamiento crítico y reflexivo

Cada partida de ajedrez es un proceso continuo de análisis y síntesis. El niño analiza todas las posibilidades existentes y selecciona solo una, la cual aplica a su juego. Por ello, tras reflexionar ha de ser crítico y discernir qué alternativa es la mejor. Un procedimiento que se repite antes de cada movimiento.

10. Mejora la memoria

Quien juega al ajedrez no solo debe recordar unas reglas y patrones de juego. También precisa ir rememorando los distintos movimientos realizados por ambos jugadores. De nuevo vuelve a ser un entrenamiento para la vida: el niño potencia su capacidad de memorización y aprende a valorarla como un recurso valioso para alcanzar los propios objetivos.

Estos son los mayores beneficios de aprender ajedrez. Ahora que conoces cuáles son, te habrá quedado claro por qué es importante enseñarlo a los niños cuanto antes. Si tus hijos tienen la suerte de acudir a un colegio que incluye el ajedrez como herramienta didáctica, enhorabuena. Si no es así, considera la posibilidad de apuntarlos como actividad extraescolar o, si lo prefieres, enséñales tú y juega con ellos de forma recurrente. A medio y largo plazo saldrán muy reforzados.

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